Joseph y Jean Marie llegan a Colombia

Extracto mapa de la costa atlántica. Jose Manuel Restrepo. 1823

Extracto de las memorias de Joseph Mouledous en Colombia. Traducción al español del diario.
Cortesía de Joelle Mouledous.

La familia Moulédous(x), del sur de Francia fueron unos activos comerciantes y mineros en las regiones de Antioquia y norte del Tolima. Dejaron una descendencia considerable que hacen parte de las familias Adams, Skinner, Satizábal, Palacio, Patiño y Parra, la mayoría del Líbano, Tolima. Joseph, el hermano de Jean Marie Moulédoux (mi abuelo de 3er nivel) dejó una valiosa información acerca de su vida en tierras de colores: Colombia. Aquí se presenta un extracto del viaje que realizaron en 1850 desde el norte de Francia hasta las costas Colombianas.

Cortesía de: John Adams
El 12 de septiembre de 1850, recibo la visita de un joven hombre quien no conocía; me dice “yo vivo en el pueblo de MUN e incluso soy el padre de Jean FOURQUET que fue a América donde me propongo ir mí también; no podrían no aceptárseme en su compañía; ¡estaría tan contento! Para mi gran desdicha respondí que aceptaba pero que debía volver a salir próximamente; a eso me dio a entender que estaría listo. Mis padres así como la familia de mi tío de TARBES no perdían un momento en la preparación de los portaequipajes de los dos niños quienes debían confiarme; uno de ellos era mi pobre hermano Jean Marie MOULEDOUS y el otro mi primo François DAVEREDE. A partir de este día se me fijaba el número de personas quienes debía llevar con migo. Comuniqué a mi amigo escribiéndole estas palabras: ¡Llevo con mi mi hermano, a un primo de Tarbes así como a un joven hombre de nombre COUGET Jean, del pueblo de Mun. El 20 de septiembre por la mañana, acompañado de mi pobre madre así como de mi hermano y Couget, fuimos para Tarbes donde tenía lugar nuestra cita y donde debíamos tomar el coche con todas las correspondencias para ORLEANS, cerca de París.

 La madre de DAVEREDE había rogado a un sacerdote que celebrara una misa este día allí a la parroquia de Santa-Thérèse, misa que deseaba oír antes de la salida de sus hijos, ya que decía que podía ser el último que oiré con él, ella decía verdad. A la salida de la Iglesia una cena familiar nos esperaba, pero parado a menudo por los llantos y los sollozos de nuestros pobres madres; fue una cena lúgubre. Los portaequipajes y los bolsos de provisiones debían ir al mediodía, mientras que nuestro coche debía dejar TARBES que a las dos horas; no hacía pues tiempo que perder y yo mismo sólo dejaba de repetir valor… valor… era un bien triste espectáculo el de estos pobres madres tristes, sobre todo en el momento de tomar el coche; la escena se volvió entonces de verdad desgarradora.

Jean Jules Mouledous, portador de las memorias
y sobrino de Jean Marie Mouledoux
Aún un último adiós; el coche se sacude y deja TARBES con mis tres compañeros de viaje. Tardábamos unos cuatro días y medio para llegar en ORLEANS; allí se tomó el ferrocarril para PARÍS; yo decidí tomarme dos días para volver a ver la familia FOURQUET, a mi benefactor y fijar las cláusulas de nuestro acuerdo y sobre todo aquéllas que tendría que respetar frente a los FOURQUET a mi llegada a MEDELIN. El 27 fuimos para el PUERTO donde debíamos embarcarnos. El Sr. FOUQUET me había vuelto a poner la dirección de un albergue al PUERTO donde debíamos descender para esperar la salida del buque que debía conducirlos a SANTA MARTA. Llegado al albergue, pedía inmediatamente cuál era el camino que debe seguirse para volverse al muelle con el fin de reconocer el pequeño buque a vela; era en efecto una bien pequeña embarcación a dos palos que tenía el aire de muy poco en comparación con otras naves que percibíamos de todos los lados. Al dejar PARÍS, el Sr. FOURQUET me dice: “Cuando lleguen al PUERTO, piden inmediatamente el nombre del buque AGLAICI cuyo capitán se nombra MAGRES, ya que es a bordo de este buque que sus mercancías son embarcadas”. A partir de nuestra llegada al PUERTO, mi primera idea era la situar el lugar donde se encontraba el pequeño buque. No teniendo otra cosa que hacer, me volvía varias veces al día y pedía de fijarme si eso fuera posible, el día de la salida. El capitán me dice: “No puedo fijarles el día aún ya que el mar es muy malo”.


Mapa de Aubarade, provincia de origen de
Jean Marie Moulédoux
En la tarde de este mismo día, volviendo de nuevo a bordo, hay a un gran joven hombre, alto, se llamaba Pedro DESPOUY, mi antiguo dueño que yo había tenido en América; observo aún a este hombre y le digo: “El Sr. si no soy demasiado indiscreto, me permiten pedirle su nombre” “de buen grado, me respondió, me llamo DESPOUY. ¡” Oh! ¡qué afortunada coincidencia y qué coincidencia! Hace cuatro años a similar tiempo, 30 de septiembre de 1846, yo lo encontré en BURDEOS dónde debía embarcarme por primera vez con destino CARACAS. De embarcarme sobre el buque “LANANCI” y tomado paso también con su hermano Pedro: en América trabajamos juntos durante treinta meses. Puedo pues proporcionarles información sobre lo que hace. Me respondió diciéndome que lo había llamado y que él devía incorporarlo a SANTA MARTA, en la nueva GRANADA (Colombia). Me tomó por la mano diciéndome: “Me encanta de tener un camarada conocido por el período de tiempo del viaje y sobre todo cuando se se dirige hacia un país desconocido, cuya lengua no se conoce: a partir de este momento fuimos camaradas inseparables, causando siempre de la situación de su hermano Pedro, de lo que había hecho desde su salida para volverse al VENZUELA, etc… la noche antes de separarnos, nos volvíamos por turno en nuestros alojamientos respectivos con el fin de encontrarnos el día siguiente para ir a revisar el buque y a saber, si eso era posible, el día en que aumentaría el ancla, ya que nosotros tardabamos en ir. Perdíamos de verdad nuestro tiempo. Al llegar al buque encontrábamos al Sr. LA Capitán que nos dice: “será necesario tenerles listos para pasado mañana; creo que iremos ese día; venga con mí para regular el importe del paso que se les destina así como el de sus tres empleados. Pagaba la suma de doce ciento francos, pero la colocación y la alimentación fué mala: nosotros sufrimos mucho por el estado del mar que fué muy agitado. El 5 de octubre por mañana, el pequeño esquife puso el ancla y estuvimos remolcados por un pequeño barco a vapor, encargado de conducirnos en el canal del CANAL DE LA MANCHA. Se componía al personal del AGLAICHI solamente del Capitán, de un segundo de nueve marineros, y el cocinero comprendido.

Llegada de embarcación Francesa. Puerto de Santa Marta a mediados del siglo XIX. Acuarela de Edward Mark.
Había como pasajeros: el Marqués de Villanova, español, Despouy, mis tres camaradas y yo. En toda una dieciséis hombres, numerosa compañía bien poco como se ve. A medida que avanzábamos, la entrada del mar se dibujaba ante nosotros; el viento comenzar a soplar con fuerza y el mar se volvía agitado. Mis jóvenes camaradas observaban de todos lados algún poco asustados: el pequeño buque se equilibraba ya seriamente. En ese momento el vapor-tractor se retiró nosotros y se retiró hacia el PUERTO, deseando al Capitán buen viaje. Nuestro Capitán, por medio de su instrumento, examina la dirección que debe tomar y dicho al timonel “cabo Suroeste, ya que tenemos el viento de pie; era necesario pues luchar contra este viento que soplaba en tormenta. Los jóvenes pasajeros comenzaban a experimentar los efectos del mar : COUGET, el primero, comprimiendo al mismo tiempo su vientre, se pusieron a vomitar, luego fue la vuelta de DAVEREDE y yo mismo que había viajado tanto fue torturado por el mismo malestar: solo mi hermano resistía al mal de mar. Orden se dio a los pasajeros de descender en el calzo, es decir, en el fondo del buque, debido al mal estado del mar. Por eso debíamos se tachonaron lanzarnos a las cuerdas, para no sobre el puente. DESPOUY hombre de alta importancia, debía arrastrarse sobre el piso, mientras que los marineros corrían de cada lado que obedecía a las órdenes del Capitán. En cortos intervalos, era necesario dar a una nueva dirección al pequeño buque, y hacerle hacer un zigzag para luchar contra la furia del viento. No se subía al Marqués de Villanova aún sobre el puente y aunque había viajado mucho se tenía blotti en el fondo de la cabina del Capitán. Tranquilizarlonos eran todo lejos. La noche venía y las llamadas de los pobres marinas se hacían siempre oír. Para el que se tenía sobre el puente, la tierra era aún visible; se percibía eso y allí faros encendidos a lo largo de las costas de FRANCIA; en el fondo del calzo, se nos mecía, trastornados a veces por una parte, a veces del otros sobre nuestros pobres colchones; no hay aire, no hay luz mientras que los golpes de mar se sucedían los unos a los otros para romperse sobre los lados del buque en medio de las llamadas repetidas de los marineros; era de verdad un espectáculo siniestro.


Distribution de vin le jour du 14 juillet à Moulédous. 1910. Casa en el pueblo de Moulédous, cerca a Aubarade

Cinco días después de nuestra salida del PUERTO, percibíamos durante la noche los fuegos sobre las costas de Inglaterra; Este tiempo terrible duró dieciocho días, a la expiración de los cuales la calma volvió de nuevo al enfoque del TRÓPICO. A medida que nos acercábamos hacia el sur, la temperatura se hacía más caliente; después de una travesía de treinta y ocho días, vimos una isla Santa Lucía, la vista de esta tierra nos llena con alegría. El día siguiente por un bonito día soleado, el Capitán, con su larga vista, descubre en el horizonte un buque a vela. Algunos momentos después de llama a los pasajeros sobre el puente y nos dice: ¡“ven allí este pequeño buque! ¡eh bien! es un velero de piratas que se dirige hacia nosotros. En caso de ataque, vamos a tenernos sobre la defensiva y que cada uno prepara sus armas y se siente sobre el puente. El propio cocinero se emplazó a hacer hervir agua para escaldar a los asaltadores si intentaran un ataque de viva fuerza. Se disponía también de cuatro escopetas de dos cañones que el Capitán pidió encargar. El buque se acercaba nosotros y a cien metros aproximadamente se coloca transversalmente y con su portavoz nos pide de que comer. El jefe de los piratas nos informa que va a venir hacia nosotros con un bote; se comprendió que iba a extraer el cañón: como eso se incluye se nos asustó un tanto de esta respuesta; pero el aterrorizada todos fueron DESPOUY que durmió junto a una barrica colocada junto él. El jefe de los piratas y nuestro capitán hablaban siempre por medio de su portavoz; el jefe de los piratas hizo prepara una chalupa donde seis hombres tomaron colocan, es decir, negros y a mediodesnudos; quiénes inmediatamente se dirigieron hacia nosotros; al ver que se armaban y al menos dieciséis hombres, los piratas no se atrevieron a no intentar nada por la fuerza. Estos últimos se limitaron a pedirnos arroz y patatas; lo que fue hecho por nuestro capitán. Tenían aún el aire de amenazarnos de su cañón pero no se creyeron bastante fuertes para atrever a atacarnos; todo se arregló sin derramamiento de sangre. Nuestras pasadas aprehensiones una vez, el capitán nos dicen: “Si no hubiéramos sido tan numerosos; hubieramos sidos pillados po restos salvajes. Como ya había hecho viajes en Colombia, a el capitán le gustaba mucho causar con mi.

Jean Jules Mouledous (sobrino de Jean Marie)
junto con Alida Dargeles y su hijo Gerard.
Cortesía: Joelle Mouledous
El marqués de Villanova también había vivido en SONORA (México) y TEXAS (los Estados Unidos). Por eso me contaba de numerosas aventuras a las cuales se había mezclado en los países que había visitado. Cuando nosotros ,le temíamos a la vecindad de los piratas, me dijo que siendo un día en una provincia de México, él se había sentado en una diligencia, donde además del cochero se encontraban diez viajeros. Llegados abajo de una colina transfieren descender con profundidad de tren, seis caballeros armados de “trabuco” (arma de fuego como el tromblon). ¡Llegados ante la diligencia, los seis ladrones intimaron el orden al cochero de detenerse, o le daban pena de muerte, e hicieron descender a todos los viajeros diciendo “boca abajo! ” (vientre en tierra). Una vez todos los viajeros dormidos en tierra, los tunantes se reflejaron a pillar la diligencia. Su terminado trabajo, y mientras que excavaban aún los portaequipajes y todas las esquinas de la diligencia, el Marqués, que tenía un magnífico reloj en oro en su chaleco, aprovechó de los momentos durante los cuales se dormía para hacer deslizar dicho reloj bajo un poco de hierba que cubría el suelo, sin percibirse de los tunantes. ¡Y por ello pudiera conservar su bonito reloj! El marqués gustaba a hablar de este asunto así como de los numerosos casos de fraude que se observa en este país de MÉXICO. Mis compañeros de viaje me preguntaban, de vez en cuando, si llegaríamos pronto al término de nuestro viaje que encontraban bien largo. El calor, por otra parte, se hacía sentir aunque estuviéramos en el mes de Novembre de 1850. Debíamos dormir sobre el puente, una parte de la noche. Hace actualmente (24 de noviembre de 1850) 50 días que se suben fuimos del PUERTO (Francia) Esta mañana, a la punta del día, un marinero a la cumbre del gran palo y gritamos inmediatamente:  “Tierra… ” todo el mundo pretende verlo pero nuestra vista no puede aún descubrirlo. Y sólo hacia mediodía que pudimos percibir, en el horizonte, una especie de nube sin poder distinguir si era tierra realmente. El viento que nos era favorable, el buque avanzaba bastante rápidamente, y a las tres horas, nosotros pudieron ver las altas montañas de Venezuela, llamadas “la Costa Firme”. Decía a mis camaradas:  ¡“ven bien estas altas montañas más allá de las cuales hay pequeños pueblos y una ciudad llamada Valencia, eh bien! ¡personalmente todos los recorrí y en todos los sentido! ¡los regué incluso de mis sudores!.


Mansion Blanche de Joseph Mouledous, hermano de Juan

Mientras que hablaba con mis jóvenes camaradas, el Capitán se acercó nosotros, y nos dice con una voz que tranquiliza: ¡“el valor mis niños! ¡en tres días estamos al puerto de SANTA MARTA! ». Esta región distaba mucho de serme desconocida puesto que ya había recorrido toda esta provincia. El marqués de Villanova, el cuaderno a la mano, se acerca mi y me dice: “Veamos, como me propongo visitar una parte de la NUEVA GRANADA (Venezuela), ustedes van a informarme sobre la dirección que debe tomarse para volverme a la Capital, es decir, Bogotá. ». ¡“Eh! mi Dios, sí, le respondió, no se desconcierta no para fijarles en este punto, es decir, sobre las distancias así como los nombres de los pueblos y ciudades que tendrán que cruzar antes de alcanzar Bogotá. O pasando por las Provincias del Norte, o de paso pasando por MEDELLIN”. El Marqués añadió: ¡“querría elegir la región menos caliente, (como veníamos de Europa) el clima más frío podría ser el menos nocivo a mi salud! ” “para eso, dice, podrán siempre remontar el río de la MAGDALENA sirviéndoles el “bongo” (embarcación empujada por los negros). Veinte a veinticinco días de río les son necesarios para llegar al puerto de Ocana. Allí, encontrarán algunas provisiones así como de herradura que los conducirán a la ciudad de OCANA y a continuación siguen el CORDILLERA Oriental de los ANDES; pasarán por la provincia del SOCORRO y la ciudad de TUNJA y por fin alcanzarán BOGOTÁ. Después de haber visitado esta capital, me propongo ir a PANAMÁ. Podrán pasar por POPAYAN y QUITO; si embarcan a GUAYAQUIL, o por tierra, al pasar por MEDELIN, etc… Mi itinerario se fija, dispensó senor a José” (gracias el Sr. Joseph) me dice, como hablaba un poco el español; el marqués mucho se había familiarizado con mi durante este viaje. Por fin el día tanto deseado para descender en tierra se acercaba. Todos mis compañeros de viaje me pedían lo que haremos descargando. Les digo: es bien allí una cosa que me preocupa bastante. No sé si FOURQUET habrá podido volverse a SANTA MARTA o si estará enfermo aún en algún lugar y sin saber dónde; por otra parte las comunicaciones son tan difíciles en este país - allí. DESPOUY me dice: ¿“mi hermano estará allí? Soy yo quien va a desconcertarse agradablemente si mi hermano no llegó”.


Puerto de Santa Marta a mediados del siglo XIX. Acuarela de Edward Mark.

Por: d.i Edgar Sarmiento
http://eadesignworks.webflow.com/

Agradecimientos a :
Joëlle Mouledous y a Jose Mouledous (bisnieto de Joseph Mouledous)

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Imagenes

(1) Restrepo, J. M. (1823). Carta del departamento de la Magdalena.
(2) Jean Marie Mouledoux. Colección de John Adams.
(3) Jean Jules Mouledous. Colección de Joelle Mouledous.
(4) Plan cadastral parcellaire de la commune d’Aubarède. (1800-1850).
(5) Puerto de Santa Marta a mediados del siglo XIX. Acuarela de Edward Mark.
(6) Loucrup65. (1910). Distribution de vin le jour du 14 juillet à Moulédous vers 1910. Retrieved from http://ecoles.loucrup65.fr/pgie3681.htm
(7) Jean Jules Mouledous (sobrino de Jean Marie), junto con Alida Dargeles y su hijo Gerard. Colección de Joelle Mouledous
(8) Mansion Blanche de Joseph Mouledous. Blog de Vica: http://weboughtafrenchhouse.com/
(9) Puerto de Santa Marta a mediados del siglo XIX. Acuarela de Edward Mark.


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